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jueves, 4 de enero de 2018

Maltrato a los niños en la familia: Indicadores

Muchos niños sufren de abandono o negligencia física/cognitiva.
Los Indicadores que pueden aparecer en el niño serían los siguientes:
1. Alimentación: no se le proporciona la alimentación adecuada. Está hambriento.
2. Vestido: vestuario inadecuado al tiempo atmosférico. El niño no va bien protegido del frío.
3. Higiene: constantemente sucio, escasa higiene corporal.
4. Cuidados médicos: problemas físicos o necesidades médicas no atendidas o ausencia de cuidados médicos rutinarias.
5. Supervisión: un niño que pasa largos períodos de tiempo sin la supervisión y vigilancia de un adulto. Se producen repetidos accidentes domésticos claramente debidos a~ negligencia por parte de los padres o cuidadores del niño.
6. Condiciones higiénicas y de seguridad del hogar que son peligrosas para la salud y seguridad del menor.
7. Área educativa: inasistencia injustificada y repetida a la escuela.
8. Estimulación cognitiva: ausencia de estimulación suficiente para la edad, demandas y necesidades del niño/a. El criterio para señalar la existencia de negligencia viene determinado en gran medida por su cronicidad.

El maltrato y el abandono de tipo emocional son las formas de maltrato infantil que presentan mayores dificultades para la delimitación de los comportamientos concretos que los compone de los daños en el niño que se consideran indicadores de sus potenciales consecuencias.
Siguiendo la propuesta de Garbarino (1996) y De Paúl y Arruabarrena (1995b), el maltrato emocional comprendería las siguientes conductas:
1. Rechazo. Implica actos verbales o no verbales de los padres que rechazan o degradan al niño. Incluye:
-Despreciar, degradar y otras formas no físicas de tratamiento hostil o rechazante. .
-Avergonzar y / o ridiculizar al niño por mostrar emociones normales, tales como afecto, dolor o tristeza.
-Escoger siempre a un niño para criticarle y castigarle, para hacer la mayoría de las tareas domésticas o para recibir menos premios.
-Humillación pública.
2. Aterrorizar. Se refiere a situaciones en las que se amenaza al niño, con un castigo extremo o uno vago pero siniestro, con abandonarle o matarle, con el propósito de crear en él un miedo intenso. O colocar al niño o a personas/ objetos a los que el niño quiere, en situaciones evidentemente peligrosas. Incluye:
-Colocar al niño en circunstancias impredecibles o caóticas.
-Colocar al niño en situaciones claramente peligrosas. Establecer hacia él unas expectativas rígidas o no realistas, con la amenaza de pérdida, daño o peligro si esas expectativas no se alcanzan.
-Amenazar o cometer violencia contra el niño.
-Amenazar o cometer violencia contra personas objetos queridos por el niño.
3. Aislamiento. Se refiere a negar permanentemente al niño las oportunidades para satisfacer sus necesidades de interactuar y comunicarse con otros niños o adultos, dentro o fuera del hogar. Incluye: -Confinar al niño o poner limitaciones no razonables sobre su libertad de
movimiento en su entorno.
-Poner limitaciones o restricciones no razonables al niño respecto a las interacciones sociales con otros niños o con adultos en la comunidad.
-Violencia doméstica extrema y/o crónica Se producen de manera permanente situaciones de violencia física y / o verbal intensa entre los padres en presencia del niño.

Arruabarrena, M. I., & De Paul, J. (1996). Maltrato a los niños en la familia: evaluación y tratamiento. Ediciones Pirámide.

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martes, 12 de diciembre de 2017

El papel de la familia en la educación

Esta reflexión nos conduce a la dinámica de la formación individual formación social, o lo que conocemos como la individualización – socialización de la persona.
La individualización hace referencia a un estilo de tratar el desenvolvimiento del niño por el que se realiza una constante adaptación a sus peculiaridades individuales, sobre la base del respeto a su proceso de desarrollo personal. No hay dos personas iguales ni dos miembros en el interior de la familia idénticos. La situación familiar que vive cada persona que nace en el seno familiar también es dispar por lo que no se puede sostener: “yo trato a todos igual”, porque ese es el mejor sistema de educarlos sin respetar el ritmo personal de cada uno.

La socialización se refiere a la armónica relación del niño con la sociedad en la que se desenvuelve su existencia, sucede cuando la familia ha sabido comportarse y educar como una verdadera escuela de socialización.



La alteración de estos dos principios educativos lleva consigo una disarmonía familiar, y, en algunas situaciones, la ruptura definitiva de la convivencia del hogar. La familia se pregunta, ¿en qué consiste educar?
Al margen de las diferentes posturas pedagógicas y conceptos asumidos en la reflexión educativa, podemos afirmar sintetizando que educar no es imponer nada a nadie, sino ayudar a ser persona, a formar el carácter y su personalidad para respetar la originalidad, unicidad e irrepetibilidad del ser humano, para posibilitar su desarrollo y su perfeccionamiento. Se trata de un proceso interno personal que nadie puede asumir por otro.
La educación familiar posibilita el desarrollo de las potencialidades humanas.
Para educar y formar el carácter de la personas en el ámbito familiar necesitamos transmitir y vivir unos valores, unas pautas morales, éticas. La educación en valores es una tarea de todos, de aquellos que de un modo u otro interactúan con los educandos.
 



Navas, J. L. P. (2010). La educación familiar en la familia del pasado,presente y futuro. Educatio Siglo XXI, 28(1), p 30.