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Objetivos generales y específicos de este blog.

Dentro de nuestro tema: Familia, sociedad y educación, vamos a centrarnos concretamente a la familia. A continuación vamos a diferen...

jueves, 18 de enero de 2018

Referencias bibiográficas

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Peraita, L (2014, 3 de marzo). Los beneficios de la relación padres y escuela. ABC
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Modificado de : Torío López, S. (2004). Familia, escuela y sociedad. Aula Abierta, 83 (pp.41-44)
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(2017, 2 de octubre). 6 autores destacados en teorías de educación y pedagogía. Universia. Recuperado el 4 de enero de 2018 de http://noticias.universia.edu.pe/cultura/noticia/2015/10/06/1132026/6-autores-destacados-teorias-educacion-pedagogia.html



lunes, 8 de enero de 2018

Conceptos relacionados con la pobreza.







 Una vez que definamos el concepto de pobreza veremos otros términos relacionados con la familia.



Pobreza: Baratz y Grigsby hablan de la pobreza como “una privación severa de bienestar físico y bienestar mental, estrechamente asociada con inadecuados recursos económicos y consumos”





Spicker, P., Álvares, L., & Gordon, S. (2009). Definiciones de pobreza: doce grupos de significados. Pobreza: glosario internacional, 291-306.





PHOGUE: Panel de Hogares de la Unión Europea.






 



La dinámica interna se refiere al contexto familiar y a las interacciones que allí se tejen. 



La dinámica externa se refiere a la relación de la familia con la comunidad y cómo ésta la afecta para que surja o se estanque




Gallego Henao, A. M. (2012). Recuperación crítica de los conceptos de familia, dinámica familiar y sus características. Revista Virtual Universidad Católica del Norte, (35).



jueves, 4 de enero de 2018

6 reconocidos autores en materia de educación y pedagogía

Jean Piaget
Jean Piaget (1896-1980) fue un filósofo y educador suizo, reconocido a nivel mundial por su trabajo en psicología evolutiva. Gracias a sus estudios, Piaget descubrió que existen diferentes estadios de desarrollo en los niños. Esto permite identificar 4 estadios cognitivos: sensorio-motor (de 1 a 5 años), preoperatorio (de 2 a 7 años), operaciones concretas (de 7 a 11 años) y operaciones formales (12 años en adelante).

Jean-Jacques Rousseau
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) es uno de los autores más reconocidos de la época de la Ilustración. Filósofo, escritor y músico, Rousseau afirma que la educación es una forma de dominio social. Unos se imponen sobre otros mediante el conocimiento.

Ovide Decroly
Ovide Decroly (1871-1932), médico belga, introdujo la relación que existe entre globalización e intereses. Centra sus estudios en el análisis de la percepción infantil. A partir de los intereses de los niños, explica los procedimientos de captación de la realidad de los mismos, que se dan a través de las totalidades. Siguiendo la misma línea, Decroly afirma que es necesario aplicar métodos educativos que estén en sintonía con la forma de percibir el mundo de los individuos.

Lev Vygotsky
Lev Vygotsky (1896-1924) destacó durante toda su obra la importancia del entorno en el desarrollo de los niños, oponiéndose a la teoría respaldada por Piaget. El autor considera al medio social como pieza clave en el proceso de aprendizaje. La actividad social permite explicar los cambios en la conciencia de los alumnos.

Celestin Freinet
Celestin Freinet (1896-1966) fue un maestro francés creador de la escuela nueva. Propone una pedagogía vinculada de forma directa a los intereses de los niños, colocándolos en un rol activo. Se construye una escuela que tiene en cuenta la vida familiar y la del pueblo, generando una pedagogía única que vincula a la escuela con el medio social. Freinet es creador de actividades artísticas de motivación y expresión.

Paulo Freire
Paulo Freire (1921-1997) es el creador de una pedagogía en la que los individuos se forman a través de situaciones de la vida cotidiana. La pedagogía libertadora de Freire plantea dos momentos diferentes. En la primera etapa el individuo deberá tomar conciencia de la realidad en la que vive, como ser sujeto de opresión. En un segundo momento, los oprimidos lucharán contra los opresores para liberarse.


6 autores destacados en teorías de educación y pedagogía

(2017, 2 de octubre). 6 autores destacados en teorías de educación y pedagogía. Universia. Recuperado el 4 de enero de 2018 de http://noticias.universia.edu.pe/cultura/noticia/2015/10/06/1132026/6-autores-destacados-teorias-educacion-pedagogia.html



Familia y escuela: agencias preventivas en colaboración

La familia y escuela comparten, siguiendo a Litwak y a Bronfenbrenner, la educación en valores del adolescente sin que la escuela pueda legítimamente reducir su función al campo puramente académico e instrumental. Es seguro que ningún proyecto educativo omite algunas referencias a la formación integral de la persona yd del ciudadano en el ámbito escolar.

Como es sabido, los valores de participación de las familias en el proceso electoral suelen ser muy bajos. Por lo mismo, es muy difícil encontrar estudios empíricos sobre nuestro tema cuyo objeto sean las actitudes y conductas de los profesores y de los padres ante las tareas que exigen colaboración, sobre el funcionamiento empírico de las APAS, los consejos escolares y las comisiones de convivencia, etc. Como tampoco abundan los estudios sobre la problemática funcionarial y laboral del cuerpo de profesores, aspecto directamente relacionado con la pobreza de la colaboración entre escuela y familia.

Imagen relacionadaUn presupuesto y, a la vez, una consecuencia de que familia y escuela comparten la función socializadora del niño y del adolescente es el isomorfismo estructural y el reforzamiento mutuo de las acciones educativas de ambas agencias.






Recio, J. L. (1999). Familia y escuela: agencias preventivas en colaboración. Adicciones, 11(3), 201-207.

La relación familia-escuela y su repercusión en la autonomía y responsabilidad de los niños

La escuela y la familia son las dos grandes instituciones educativas de las que disponen los niños y niñas para construirse como ciudadanos. Por tal motivo, ni la escuela por una parte ni tampoco la familia, pueden desempeñar dicha función de manera aislada y diferenciada la una de la otra. Como bien expresa Bolívar (2006), la escuela no es el único contexto educativo, sino que la familia y los medios de comunicación desempeñan un importante papel educativo. Por tanto, la escuela por si sola no puede satisfacer las necesidades de formación de los ciudadanos, sino que la organización del sistema educativo, debe contar con la colaboración de los padres y las madres, como agentes primordiales en la educación que son, de los alumnos/as, que ellos deben formar (Ortiz, 2011).

Los centros educativos, fueron creados para favorecer el desarrollo de los niños/as y servir de apoyo y ayuda a las familias en su gran cometido, educar a sus hijos/as (Sosa, 2009). Por ende,  ambos agentes educativos, tienen en común y en sus manos un mismo objetivo, educar y formar a ciudadanos.
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No podemos olvidarnos que familia y escuela son los dos grandes agentes que influyen en el desarrollo de los niños. Por tanto, si ambas no actúan de manera coordinada  en cuanto a una serie de objetivos y expectativas a marcarse, la evolución de los niños y niñas se verá limitada. Y eso se puede fundamentar dirigiendo la mirada hacia ambas realidades, percibiendo la importancia que tanto la escuela como la familia tienen en la vida de las personas.

Como bien hemos expresado en líneas anteriores, es la familia el marco más importante de la vida de los niños y niñas, siendo el contexto de referencia y en donde los pequeños se sienten uno más. Es en el  hogar, donde se despliegan y vivencian las primeras relaciones y vínculos de afecto con otras personas. Es el contexto en el cual se sienten seguros y confiados para desplegar las habilidades y capacidades que van adquiriendo. Y es en la escuela, en la que posteriormente podrán percibir las consecuencias que generan la puesta en práctica de dichas cualidades, puesto que es en este ámbito, donde las posibilidades de socialización se dan en mayor medida y por ende,  se convierte en el entorno más idóneo para poder  ir dando forma a las competencias que vayan adquiriendo.

León Sánchez, B. (2011). La relación familia-escuela y su repercusión en la autonomía y responsabilidad de los niños/as. In XII Congreso Internacional De Teoría De La Educación Por La Universidad De Barcelona (Vol. 1).

Normas de clase.


Los niños/as deben seguir una serie de normas en el ámbito escolar, para llegar a tener un comportamiento correcto en su vida diaria.

Algunas de estas normas se ven reflejadas en estas imágenes.


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Normas de casa.




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     Para conseguir un buen comportamiento en el niño/a es fundamental la intervención de la familia, así como una serie de normas útiles para ello. Como podemos ver en las siguientes imágenes.                                                    




Resultado de imagen de normas de convivencia en el hogar

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Investigación y estadística.



En una reciente investigación realizada por la profesora Pérez Alonso-Geta (2002), cuyo objetivo es conocer en profundidad los valores y pautas de interacción familiar de la adolescencia, se constata que el 43% de los padres encuestados pactan las normas de convivencia con sus hijos, frente al 25% que no lo hace.
Esta situación puede abrir un debate de gran importancia para la educación de los niños puesto que habrá personas que si que estén de acuerdo con pactar con los hijos a la hora de implantar normas para convivir en el hogar y encontraremos a otras que de forma más estricta piensen que este hecho no debería de por así decirlo, negociarse con los más pequeños de la casa.
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En la mayoría de los hogares los adolescentes participan en la toma de decisiones “normativas”. Entre las principales causas de conflicto en la interacción padres-hijos, se destacan la falta de esfuerzo e interés en los estudios o en el trabajo (55,5%); le siguen las malas contestaciones, salidas de tono, tacos (54,9%); ocupan el tercer lugar las salidas, horas de llegada (37,8%), seguido de la falta de colaboración en las tareas de casa (35,9%) y el consumo de alcohol o drogas (30,6%).
Con respecto a estas estadísticas podemos ver como aquellos niños los cuales sus padres pactan con ellos las normas de convivencia , tienen un comportamiento fuera de lugar y de poca educación, por el simple hecho de que se sienten más libres y no respetan a sus padres por sentirse gobernantes de ellos mismos y elegir sus propias normas.

Torío López, S. (2004). Familia, escuela y sociedad. Aula Abierta, 83 (p.43)

Colaboración familia-escuela en españa: retos y realidades

La relación familia–escuela–comunidad se está convirtiendo en una prioridad de actuación de los sistemas educativos y se observa como una tendencia internacional el incremento progresivo (en cantidad y calidad) de la  participación de la comunidad en los centros educativos (Eurydice, 1997). No se trata sólo de que mejore con ella la calidad y la satisfacción, sino y principalmente que ella es un instrumento para acceder a otros valores como justicia, la solidaridad, la equidad.
El tema de la colaboración, la interrelación y la complementariedad de acciones entre estos tres sectores no es un tema baladí, sino un importante acicate para la toma de conciencia de la necesidad de trabajar juntos y en unos nuevos escenarios para alcanzar un proyecto común de sociedad y de formación de sus ciudadanos.

Fernández y Pérez (1999) defienden que los padres definen la calidad de los centros en torno al grado de presencia de las siguientes características: la existencia de buenos profesores, su disponibilidad para atender a las familias, la información que se les proporciona sobre los alumnos, su control y seguimiento el proyecto educativo del centro, y en menor medida –aunque creciendo exponencialmente en los últimos años– la intervienen factores tales como comedor, actividades extraescolares y transporte escolar.
Ante la imagen de que la mayoría de los padres y madres delegan en la escuela funciones educativas que corresponden a la familia, o de escuelas que no cumplen con lo que demandan los padres, debemos esforzarnos todos por transmitir la idea de la coparticipación, la necesidad de promover la colaboración entre la familia y la escuela, para afrontar juntos los retos educativos que nos plantea el futuro. Y, desde ahí, construir “pactos educativos” locales, a nivel de proyecto de comunidad/centro, que bien podrían constituirse en motor para hacer avanzar y para fortalecer las dimensiones en las que se basa este progreso o la consistencia de los logros alcanzados.
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Son múltiples los trabajos que vienen a demostrar que el diálogo entre padres y profesionales producen una mejor comprensión mutua y de su común propósito de educar y repercute significativamente en el rendimiento de los estudiantes.
En ellos se destaca recurrentemente que la confianza, el apoyo y la comunicación entre ellos permiten y facilitan la coordinación y el que los conflictos cotidianos se encaren y se traten de resolver productivamente. Es obvio, pues, reconocer que la colaboración entre profesionales de la educación y las familias incrementa la efectividad y coherencia de los aprendizajes de los estudiantes.


Domingo Segovia, J., Martos Titos, M. A., & Domingo Martos, L. (2010). Colaboración familia-escuela en España: Retos y realidades. REXE. Revista de Estudios y Experiencias en Educación, 9(18).

Demandas de la familia a la escuela.

Demandas de la familia a la escuela


El papel de la familia no puede suplantarlo ninguna institución, no obstante, el sistema educativo formal cumple un papel relevante en la educación del niño y del adolescente. Posee una capacidad transformadora en relación a creencias, valores, expectativas, pautas de conducta, etc. Especificamos algunas demandas de la familia a la escuela a fin de caminar en paralelo, dado que persiguen un objetivo común: la formación integral de la persona.

1. Preparación de calidad. Las exigencias actuales de la sociedad para los jóvenes son la formación, alto nivel de estudios y competitividad. Los padres están preocupados por los resultados académicos de sus hijos. Demandan que sus hijos aprendan a identificar y resolver problemas, a desarrollar hábitos de trabajo intelectual y fomentar capacidades como la observación y la clasificación.
2. Proporcionar referentes para interpretar la realidad, tener ideas claras ante la vida. Formar ciudadanos con capacidades como el dominio de la lengua, la comprensión de los fundamentos de las ciencias y de las nuevas tecnologías, el pensamiento crítico, la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, la capacidad de comunicarse, el comprender al menos una lengua extranjera. 
3. La familia exige a la escuela una formación en valores. La escuela es capaz de crear las condiciones experienciales para que los valores se trabajen y se internalicen. Los valores se trasmiten, es más, se internalizan. La escuela es el lugar de aprendizaje de formas de convivencia que no cabe aprender en la familia, es el caso de la convivencia civil. Los padres piden a la escuela que aproveche las ocasiones para fomentar la disciplina, el diálogo, la convivencia y la tolerancia; en síntesis, comprometerse con una educación para la democracia.
4. Demandan la utilización de medios tecnológicos y procurar que su empleo sea racional. Deben procurar una “actitud crítica” en los adolescentes de modo que aprendan a seleccionar y jerarquizar las múltiples informaciones que transmiten.
5. Atención a las diferencias individuales, el desarrollo de todas sus potencialidades en la medida de lo posible. La diversidad es un concepto cultural en su más amplio sentido; además de las diferencias cognitivas, existen diferencias culturales e individuales, que deben considerarse en el diseño y planificación del proceso enseñanza aprendizaje.
6. Garantizar la seguridad, protección, y el clima educativo del centro. Propiciar en los centros contextos educativos seguros y satisfactorios para las personas que conviven. La escuela no es una institución dedicada al control, sino al crecimiento y al desarrollo de sus miembros. La familia demanda a la escuela que vele por la seguridad de sus hijos y los proteja frente a cualquier desviación: indisciplina, drogas, violencia, etc.
7. Conexión de la escuela con el mundo laboral. La escuela debería potenciar una serie de valores, cualidades y habilidades necesarias para el desenvolvimiento en el mundo social y laboral (capacidad de iniciativa, creatividad, adaptabilidad), así como toda una serie de cualidades personales (autodisciplina, perseverancia, flexibilidad, trabajo en equipo, responsabilidad).

Torío López, S. (2004). Familia, escuela y sociedad. Aula Abierta, 83 (pp.44-46)

Refranes y frases célebres sobre la educación

-Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida (Pitágoras)

-El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano. (Platón)

-Amargas son las raíces del estudio, pero los frutos son dulces. (Catón)

-Aprender es descubrir que algo es posible. (Fritz Perls)

-Aprender sin pensar es esfuerzo perdido; pensar sin aprender, peligroso. (Confucio)

-Cuando eres un educador siempre estás en el lugar apropiado a su debido tiempo. No hay horas malas para aprender. (Betty B. Anderson)

-Desde los primeros pasos de su educación el niño debe experimentar el placer del descubrimiento. (Alfred North Whitehead)

-Donde hay educación, no hay distinción de clases. (Confucio)

-Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres. (Pitágoras)

-El arte supremo del maestro consiste en despertar el goce de la expresión creativa y del conocimiento. (Albert Einstein)

Demandas de la escuela a la familia.

Demandas de la escuela a la familia


La escuela formula a la familia una serie de demandas que la mayoría de los profesores desean para su interacción con el alumnado.
1. Los educadores constatan cada día que los niños llegan a la escuela sin el apoyo familiar tradicional que les daba seguridad. Los centros educativos demandan a los padres aspectos como mayor contacto con los profesores, dedicar más tiempo a sus hijos, dialogar con ellos y mayor participación en actividades educativas.

2. La escuela pide a la familia que prepare al niño para su inserción en el ambiente escolar: socializar para la cultura escolar. Se exige a la familia que sea responsable de que el alumno llegue a la escuela en condiciones, tanto materiales como psicológicas, de educabilidad. 
3. Motivar en el empeño por aprender. Es importante que el niño perciba en su familia el interés por el saber. La motivación es un factor determinante en el aprendizaje como ya ha sido estudiado. Las diferencias no radican sólo en el carácter de los individuos, sino también en el modo cómo hayan sido educados en sus familias, de la específica socialización familiar a que hayan estado expuestos (valores, medios económicos, tipos de socialización).
4. Además, los profesores recuerdan a los padres el papel tan importante que tienen en la creación de un clima facilitador del trabajo intelectual.
Es importante fomentar el estudio así como la creación de hábitos de trabajo intelectual. En especial, despertar la responsabilidad.
5. Prestar atención al tiempo de ocio de sus hijos. Se debe ofrecer a cada miembro el modo y los medios para ocupar inteligentemente su ocio, favoreciendo sus inclinaciones y sus gustos. Los padres deben tener disponibilidad de tiempo para interactuar con sus hijos, y sobre todo, a desarrollar capacidades cognitivas, disfrutar de la intimidad, el contacto y el juego.  La incomunicación puede tener graves consecuencias para el niño, como el retraimiento, aislamiento, frialdad de trato o soledad. 
6. Mayor atención al aprendizaje de normas en el ambiente familiar. Acostumbrados a cumplir las normas con “bastante relajación”, los niños se muestran incapaces de ajustarse a un clima de mayor control como es el escolar. Los muchachos, en período de formación, tienen que ir asumiendo responsabilidades graduadas. Está en manos de los padres contener, controlar y poner límites a las presiones de los hijos ya desde pequeños cuando éstas son constantes e injustificadas (labor preventiva). 
7. Atender a la orientación personal y a la educación sexual de los hijos. Ambos aspectos requieren un clima afectivo en la familia. Ser oportunos, evitar evasivas. Cualquier imagen, acontecimiento o noticia puede ser ocasión para un diálogo, una reflexión y una orientación.
8. Educación en valores. El análisis de los valores y actitudes familiares pretende definir qué valores son preferibles en la interacción educativa. Cuando el niño pisa el aula como recinto formativo, gran parte del bagaje cultural de grupo ya ha sido transmitido. La familia debe responsabilizarse del aprendizaje de unos valores, creencias, actitudes y hábitos de conducta, de modo que los individuos se hallen sin criterio propio, frente a la diversidad de información y estilos de conducta que ofrece de continuo el medio social. Muchos desajustes de la sociedad son causados por las enseñanzas de los padres o por su carencia. 
9. Una cuestión importante en estos momentos es la elección vocacional de los jóvenes (Casas, 2002). La primera influencia en la orientación de su futuro personal la reciben de los padres y la comunidad inmediata (entorno residencial), por delante de los amigos, medios de comunicación, profesores, etc. La planificación del futuro profesional es una actividad que exige tener en cuenta las circunstancias que rodean a las personas, tanto ambientales como familiares. Se considera necesario profundizar en aspectos de la dinámica familiar cuya influencia en la elección vocacional pueda ser determinante. 


Modificado de : Torío López, S. (2004). Familia, escuela y sociedad. Aula Abierta, 83 (pp.41-44)

Maltrato a los niños en la familia: Indicadores

Muchos niños sufren de abandono o negligencia física/cognitiva.
Los Indicadores que pueden aparecer en el niño serían los siguientes:
1. Alimentación: no se le proporciona la alimentación adecuada. Está hambriento.
2. Vestido: vestuario inadecuado al tiempo atmosférico. El niño no va bien protegido del frío.
3. Higiene: constantemente sucio, escasa higiene corporal.
4. Cuidados médicos: problemas físicos o necesidades médicas no atendidas o ausencia de cuidados médicos rutinarias.
5. Supervisión: un niño que pasa largos períodos de tiempo sin la supervisión y vigilancia de un adulto. Se producen repetidos accidentes domésticos claramente debidos a~ negligencia por parte de los padres o cuidadores del niño.
6. Condiciones higiénicas y de seguridad del hogar que son peligrosas para la salud y seguridad del menor.
7. Área educativa: inasistencia injustificada y repetida a la escuela.
8. Estimulación cognitiva: ausencia de estimulación suficiente para la edad, demandas y necesidades del niño/a. El criterio para señalar la existencia de negligencia viene determinado en gran medida por su cronicidad.

El maltrato y el abandono de tipo emocional son las formas de maltrato infantil que presentan mayores dificultades para la delimitación de los comportamientos concretos que los compone de los daños en el niño que se consideran indicadores de sus potenciales consecuencias.
Siguiendo la propuesta de Garbarino (1996) y De Paúl y Arruabarrena (1995b), el maltrato emocional comprendería las siguientes conductas:
1. Rechazo. Implica actos verbales o no verbales de los padres que rechazan o degradan al niño. Incluye:
-Despreciar, degradar y otras formas no físicas de tratamiento hostil o rechazante. .
-Avergonzar y / o ridiculizar al niño por mostrar emociones normales, tales como afecto, dolor o tristeza.
-Escoger siempre a un niño para criticarle y castigarle, para hacer la mayoría de las tareas domésticas o para recibir menos premios.
-Humillación pública.
2. Aterrorizar. Se refiere a situaciones en las que se amenaza al niño, con un castigo extremo o uno vago pero siniestro, con abandonarle o matarle, con el propósito de crear en él un miedo intenso. O colocar al niño o a personas/ objetos a los que el niño quiere, en situaciones evidentemente peligrosas. Incluye:
-Colocar al niño en circunstancias impredecibles o caóticas.
-Colocar al niño en situaciones claramente peligrosas. Establecer hacia él unas expectativas rígidas o no realistas, con la amenaza de pérdida, daño o peligro si esas expectativas no se alcanzan.
-Amenazar o cometer violencia contra el niño.
-Amenazar o cometer violencia contra personas objetos queridos por el niño.
3. Aislamiento. Se refiere a negar permanentemente al niño las oportunidades para satisfacer sus necesidades de interactuar y comunicarse con otros niños o adultos, dentro o fuera del hogar. Incluye: -Confinar al niño o poner limitaciones no razonables sobre su libertad de
movimiento en su entorno.
-Poner limitaciones o restricciones no razonables al niño respecto a las interacciones sociales con otros niños o con adultos en la comunidad.
-Violencia doméstica extrema y/o crónica Se producen de manera permanente situaciones de violencia física y / o verbal intensa entre los padres en presencia del niño.

Arruabarrena, M. I., & De Paul, J. (1996). Maltrato a los niños en la familia: evaluación y tratamiento. Ediciones Pirámide.

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Escuela, familia y sociedad: la ruptura de un consenso.

El profesorado siente que la sociedad hace caer sobre los hombros de la escuela la responsabilidad de dar una respuesta adecuada a todas las tensiones y conflictos que están generando las rápidas transformaciones económicas, sociales, culturales. Se espera de la escuela que resuelva prácticamente todos los problemas que preocupan a nivel social: paro, violencia, degradación del medio ambiente, xenofobia… La escuela se está convirtiendo, sin desearlo, en una especie de “campamento” o “parque temático” de la transmisión de unos valores cuyo brillo social es inversamente proporcional a la distancia que nos aleja del recinto escolar.

La familia ha experimentado cambios sustanciales en su estructura y relaciones que necesariamente habrían de dejarse notar en las relaciones con la institución educativa. Las dificultades entre familia y escuela ocupan gran parte de la preocupación actual de los docentes y se presentan como una de las principales dimensiones del problema. La familia sigue siendo la instancia socializadora más cercana a la institución educativa.

En las relaciones escuela-familia, la opinión unánime de los docentes subraya una actuación y actitudes insuficientes por parte de los progenitores, a los que describen como “desorientados” y “perdidos” ante la labor educativa. Entre las familias hay una tendencia generalizada a adoptar una actitud que podría clasificarse de “clientelar”, y que sitúa la relación con la escuela más en términos de exigencia que de confianza y colaboración. Esa exigencia conlleva la idea más o menos explícita de la escuela como proveedora de servicios y responsable última de ellos.

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El desencuentro entre la escuela y la familia viene marcado igualmente por una ruptura del consenso en la tarea educativa, que para el profesorado tiene sus efectos en varios frentes. En una sociedad individualista y competitiva, donde lo importante son los resultados y el éxito personal, los padres desean que la escuela ponga a sus hijos en el camino del éxito, no del fracaso. La sociedad premia y exige una fuerte preparación, la competitividad y la lucha individual por la supervivencia.
Es cierto que se perciben unas relaciones familiares más democráticas, en las que el diálogo, la tolerancia y el consenso son los valores dominantes y la senda por la que transcurre la vida familiar y las relaciones padres-hijos. Pero, al mismo tiempo, la nueva organización de las familias, la falta de tiempo de cuidado y la crisis de los modelos educativos familiares en un entorno dominado por el relativismo y la fragmentación ética, está teniendo como efecto perverso la impotencia de los padres a la hora de poner límites a sus hijos.

La “debilidad educativa” de la familia se torna en impedimento para el desarrollo equilibrado de los jóvenes y favorece una serie de actitudes que chocan frontalmente con aquellas que se quieren transmitir en la escuela. Esta actitud lleva a los padres a ver en el profesorado no tanto un colaborador sino un “corrector” de su labor como educador. Esto quiebra las bases de la relación y el entendimiento
entre ambas instancias.

UsateguiBasozabal, E., & del Valle Loroño, A. I. (2009). Escuela, familia y sociedad: la ruptura de un consenso. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), 39(1-2), pp. 171-192.

Relación familia y escuela: un estudio comparativo en la ruralidad.

La familia y la escuela como agentes de socialización.

La familia es el primer mundo social que encuentra el niño y la niña, y sus miembros el espejo en el que niños y niñas empiezan a verse, por esto, la familia constituye el agente más importante, especialmente durante los primeros años de vida.
A pesar de que los padres no pueden determinar completamente el curso del desarrollo social de sus hijos e hijas, muchas dimensiones de su conducta y personalidad como actitudes, intereses, metas, creencias y prejuicios, se adquieren en el seno familiar.

Si bien la familia es el primer mundo social del niño y la niña en sus primeros años de vida, actualmente la familia ya no desempeña el rol socializador totalizante que le correspondió en otras épocas. Hoy en día otros agentes sociales han asumido muchas de las funciones que antes correspondían a la familia. Uno de estos agentes es la escuela.

La escuela, como institución social encargada de llevar a cabo la educación en forma organizada, apoyada por planes y programas de estudios impartidos en diferentes niveles, tiene distintas funciones, entre las cuales se pueden señalar:
a)
transmitir a las nuevas generaciones conocimientos que han sido adquiridos paulatinamente de generaciones anteriores;
b)
buscar en la educación las aptitudes naturales para desarrollarlas y contribuir de ese modo a la formación de su personalidad;
c)
desarrollar en el educando habilidades y destrezas, pero principalmente inculcarle valores humanos, que de alguna manera orientarán su vida;
d)
despertar, mantener y acrecentar en los integrantes de la comunidad el interés por elevar su nivel cultural.

De este modo, la escuela pretende formar al educando para que realice diferentes papeles en la vida social ya que desarrollará sus aptitudes físicas, morales y mentales. Por lo tanto, ayuda a formar una personalidad bien definida, lo cual contribuirá a que logre una mejor convivencia social.
En la escuela los niños y las niñas aprenden a interactuar con otras personas que no forman parte de sus grupos primarios o grupos vinculados al núcleo familiar. El conocimiento que los niños y niñas adquieren en la escuela no sólo corresponde a las materias contenidas en el currículo oficial, sino también incluye importantes elementos culturales como valores y pautas de conducta que no están explícitas. Muchos de los aprendizajes del niño y la niña en la escuela son el resultado de este currículo paralelo u oculto: aprenden a ser competitivos, a buscar el éxito y a que sus formas de vida, incluyendo las políticas y económicas, son prácticas correctas. También aprenden pautas y conductas sexuales socialmente aprobadas.


Villarroel Rosende, G., & Sánchez Segura, X. (2002). Relación familia y escuela: un estudio comparativo en la ruralidad. Estudios pedagógicos (Valdivia), (28), pp. 123-141.